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«Globant es un choreo», dijo Julia Mengolini evidenciando su precariedad intelectual

Globant, el Unicornio argentino del que se rieron y menospreciaron en el programa y la radio de Julia Mengolini, junto a otro panelista de Duro de Domar, ingresó en 2022 al top 10 de las empresas IT más importantes del mundo. Lo que para el compañero de Mengolini, que se jacta en Duro de Domar de no haber terminado el secundario, es «una empresa de curros», para el mundo es una compañía valiosa de la cual no podemos más que sentir orgullo.

La cuenta de twitter «Marcas Argentinas» sintetizó en un gráfico algunos trabajos de Globant. Pero esos «algunos trabajos» y «algunos clientes» representan un mundo para cualquier emprendedor IT del globo. Tan contundente fue el twit, que uno de los fundadores de Globant, Martín Migoya, le de dio RT como para terminar con la discusión sobre qué hacía o no hacía su empresa.

Naturalmente a la mayoría de los dueños de las empresas argentinas les importa tres pitos que puede decir Julia Mengolini, pero ninguno quiso dejar pasar la oportunidad para descansar a una de las mentes más adoctrinadas y menos útiles de los medios nacionales. Porque Julia Mengolini no solo que ignora qué es Globant, sino que tampoco le interesa. Tiene un emprendimiento basado 80% en la tecnología pero desprecia a los empresarios y emprendedores, porque probablemente interesarse en ellos o hablar de ellos, sería, para el obtuso razonamiento k, dejar de ser Nacional y Popular para pasarse al bando de los Cipayos. Porque así de simple y terrible termina siendo la estructura argumental de los Salieris de Cristina.

Ernesto Ténembaum había dicho, días atrás, que Marcos Galperín era alguien que había copiado a una empresa estadounidense y le fue bien, pero no más que eso. Olvidando pedir, Ténembaum, que por favor más argentinos hagan eso de copiar una empresa y hacerla valer 7 mil millones de dólares, para que así se más facil salir adelante.

Y ese es el odio que tienen los otrora intelectuales frente al amor y el cariño que muchos jóvenes argentinos siente por estos emprendedores como los chicos de Globant, Mercado Libre, Ualá entre otros. Odian, como Mengolini, que Macri pueda ganarse cien millones de dólares de comisión por conseguir inversores para Globant. Los «intelectuales k» odian que el tiempo haya pasado y que ahora los referentes de los jóvenes son los empresarios IT, y no los periodistas profundos que derriten sus días en sus bibliotecas atestadas de un arte mercantil que los pueda abstraer de lo miserable que han vuelto sus vidas.

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