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¿El Partido Obrero apoyará a la Burocracia Sindical de la CGT?

El Partido Obrero y su lucha contra la “burocracia sindical” tiene capítulos muy trágicos, como fue el homicidio. Tanto en la sentencia por el crimen de Mariano, como en los documentales producidos por el PO, quedó más que claro cómo operaban con el Gobierno de Cristina Kirchner los sindicatos y los sindicalistas históricos que han manejado los hilos de las CGT. Y aunque en aquel entonces la madre de todos los gremios se haya despegado de Pedraza, tal como lo explican los propios dirigentes del Partido Obrero, el supuesto apoyo del gobierno de Cristina, y la lavada de manos de la CGT, vino cuando ya era notorio que en la sociedad reinaba un clamor de justicia por Mariano, un militante del PO que recibió un balazo efectuado por Christian Favale cuando formaba parte de un cordón humano que se había hecho para proteger a sus compañeros que se estaban desconcentrando luego de un intento fallido de corte de vías. Mariano Ferreyra murió justamente para que esa bala, que no diera en algunas de las mujeres u otros compañeros que se encontraban en el lugar, mientras las patotas Pedraza avanzaban contra ellos.

Hoy, 28 de diciembre, y ante el anuncio de un paro general convocado por la CGT, se leyeron algunos titulares en los que aseguraban que el Polo Obrero y el Partido Obrero acompañarían la medida. Y realmente duele y lastima mucho más que cualquier flexibilización laboral. Porque en su disputa contra el gobierno de Javier Milei en defensa de los derechos de los trabajadores, el Partido Obrero será más funcional a los intereses de la burocracia y las patotas sindicales que a los trabajadores. Y en esto también hay que señalar que claramente el presidente Milei se equivoca en avanzada “contra los zurdos” y nos equivocamos muchos que, por acción u omisión, permitimos esa denostación de un partido que casi no registra denuncias de corrupción y que forma parte de un equilibrio necesario para la vida política de la sociedad.

Resultaría muy peligroso que vivamos en una Argentina donde no haya partidos políticos representantes de los trabajadores. Y eso no implica que no se les deba aplicar la Ley cuando ejercen violencia en sus manifestaciones o cuando pretendan saltar por encima de los derechos de otros a la hora de protestar. Y que esas sanciones deben ser de forma individual contra las personas que comenten esos delitos. Pero no cabe duda de que entre el Partido Obrero y la CGT, hay una distancia ideológica insalvable. Porque el PO, como miembro de la Izquierda Unida, así lo ha demostrado en sus luchas. Porque la CGT jamás hubiera conseguido el gran apoyo popular que consiguieron, incluso de artistas, para pedir justicia por Mariano Ferreyra. Porque los primeros victimarios de los trabajadores a los cuales la Izquierda defiende son, sin dudas, los gremialistas de la derecha peronista que siempre han negociado con el poder de turno para mantener sus privilegios y cajas millonarias en perjuicio de los trabajadores.

Sería decepcionante para muchos ver a los compañeros de Mariano Ferreyra siendo funcionales a la CGT. Pero también es cierto que el Polo Obrero, bajo la conducción de Belliboni, va rumbo a una desconfiguración ideológica, a una estructura amorfa de sus valores y principios, y a una pérdida de verdadera representatividad de los trabajadores.

/d Municipios

Kicillof, la bicicleta a los municipios y los legisladores bancando a los intendentes

Cada proyecto y cada jugada política de Axel Kicillof que debe definir la legislatura de la Provincia tiene el ancla para la negociación en los municipios. Es que el gobierno provincial les adeuda mucho dinero que el gobernador pedaleó para gastarlo en la campaña, y ese derroche fue mayor luego de las elecciones, cuando la victoria de Sergio Massa aparecía como una certeza en el horizonte electoral.

La cuenta era clara para el gobernador que acaba de ser reelegido: usar la caja disponible para el balotaje y luego, con Massa en la presidencia, tapar los agujeros con aportes del Tesoro Nacional, como ya era costumbre frente al déficit y la pésima administración de Kicillof.

Pero el cisne negro de Javier Milei le hizo llenar las patillas de preguntas al Gobernador. Y junto a él, comenzaron a rezar los intendentes que ya sabían desde el momento en que Sergio Massa reconoció la derrota que la deuda que tenía con ellos la Provincia tenía un futuro de pedal infinito, con más bicicleta que el Tour de France.

Pero Kicillof, fiel al manejo kirchnerista del poder, puso a los intendentes como rehenes de la negociación con los legisladores para que le aprueben endeudamiento impagable y un aumento del 200% del impuesto inmobiliario. Y para los legisladores provinciales, esos que casi todos los fines de semana vuelven a sus pueblos y que en las campañas se apoyan en los intendentes para caminar los territorios, no pudieron hacer otra cosa que amortiguar el golpe, evitar mayores daños y votar con la nariz tapada un proyecto que tiene más dudas que el peluquero de Milei.

Frenar toda la obra pública en los municipios del interior de PBA y dejar flotando la deuda de la Provincia con los intendentes era, para los legisladores del Pro y de la UCR, un camino sin salida. Sin presupuesto 2024 y sin esta Ley Impositiva para Kicillof, el futuro de muchos municipios del interior estaría signado por el desastre financiero, en el marco de una provincia inviable.

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/d Política

El Gobernador necesitó de los votos del Pro y la UCR para aprobar su nueva Ley Impositiva

En una extensa sesión que se prolongó hasta altas horas de la madrugada de este viernes, el gobierno bonaerense alcanzó un acuerdo crucial al obtener los votos del PRO, un sector de la UCR, y la Coalición Cívica, esta última con representación exclusiva en la Cámara de Diputados. Este respaldo permitió la aprobación de la ley fiscal impositiva para el año 2024 y la autorización de un endeudamiento por una suma cercana a los $1800 millones de dólares.

Para asegurarse el apoyo de la oposición, el Ejecutivo bonaerense tuvo que ceder ante los pedidos de modificaciones al proyecto original que buscaba un aumento impositivo para el inmobiliario urbano y rural, con incrementos que oscilaban entre el 140% y el 300%. El tope máximo, que inicialmente aplicaba solo al 10% de las partidas, fue ajustado al 200%. A pesar de estos cambios, fuentes del Ejecutivo subrayaron que los impuestos patrimoniales mantienen la progresividad, con topes diferenciados para garantizar una mayor contribución de aquellos con mayores recursos.

Las arduas negociaciones llevaron a la inclusión de una cuota extra para el sector rural y otra para el urbano, aplicables únicamente al 10% de las partidas de mayor valuación. Desde el Ejecutivo, destacan que el espacio de Juntos, que participó en las negociaciones, defiende a los que más tienen, aunque lograron reducir los topes del 300% al 200%, beneficiando así al 10% de la población con mayor patrimonio. La baja en el tope porcentual será compensada con la cuota extra.

En el ámbito opositor que respaldó las iniciativas, se enfatiza que se logró detener la creación de nuevas estructuras, cargos y nombramientos políticos que se proponían en la Ley de Emergencias.

«Hasta último momento estuvimos acomodando papeles. Hubo un gran trabajo de este honorable cuerpo para buscar acuerdos. El gobernador entiende el valor republicano y que es en la búsqueda de consensos donde se efectiviza», expresó el senador por Unión por la Patria, Marcelo Feliú.

El senador habló de la incertidumbre generada por la situación macroeconómica, pero resaltó la decisión de establecer topes en las categorías más altas para dar certidumbre a los contribuyentes. Además, destacó la exención del impuesto inmobiliario urbano para los afectados por la tormenta en Bahía Blanca.

El presidente del bloque del PRO en el Senado, Alejandro Rabinovich, se refirió a la decisión de la quita del impuesto a las ganancias por parte de la nación y su impacto en los municipios de la coparticipación de ese tributo. «Siempre van a tener de nuestra parte la escucha. Eso es lo que conforma finalmente la democracia en la provincia de Buenos Aires», añadió.

El presidente del bloque de Senadores de la UCR, Agustín Máspoli, aseguró que «el proyecto original de Kicillof contemplaba aumentos de hasta un 300%, y hemos logrado llegar a un acuerdo para que el mismo no supere la inflación anual».

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/d Política

En defensa de la caja de los gremialistas: la CGT convoca a paro general para el 24 de Enero

La CGT ya no va a tolerar que le quiten tantos beneficios a los gremios y a los gremialistas. Darle tanta libertad a los trabajadores, como la de elegir si pagar la cuota gremial o no, elegir cómo negocian sus despidos, elegir su prepaga por encima de la obra social sindical, es algo que no está en el “manual de marca de la CGT”. El Know-How de la Confederación General del Trabajo se basa fundamentalmente en hacer caja con el bolsillo de los trabajadores para que con ese dinero se puedan financiar estructuras políticas partidarias, para así lograr el ingreso de miembros de su casta a las listas y a los gabinetes y, también, dicho sea de paso, asegurarles una vida a los gremialistas que nada tiene que ver con la que llevan los trabajadores que financian de su sueldo, ese club de extorsionadores.

En los manuales de procedimiento de la CGT, el cobro compulsivo de la cuota sindical y el manejo sin control de los fondos de las obras sociales forman parte de la principal fuente de financiamiento de la organización. ¿Hay excepciones en los gremios? Claro que las hay, porque en comparación con muchas de las organizaciones que forman parte de la CGT, hay gremialistas que han logrado excelentes resultados en las negociaciones salariales para sus representados, han sido exitosos en el funcionamiento de sus obras sociales y la mayoría de los trabajadores se sienten satisfechos. El gremio de los bancarios y Luz y Fuerza, posiblemente sean el mejor ejemplo de lo asegurado en el final del párrafo anterior.

Por todo esto, el paro general convocado para el 24 de enero es en defensa de los privilegios y la caja de los gremialistas, y no en defensa de los trabajadores.

Para nadie es una novedad que la CGT, ideológicamente y por su composición dirigencial, estará cerca de los gobiernos peronistas. Tampoco es una novedad que desde hace ya muchos años, la CGT solo consigue éxito en sus medidas de fuerza usando la violencia y la coerción contra aquellos que no quieren adherir. En esta misma línea, podemos afirmar que desde hace muchos años, la CGT representa a los gremialistas y no a los agremiados. La mayoría de los argentinos que trabajan en relación de dependencia, desde Jujuy hasta Ushuaia, ha afirmado en diversas encuestas a lo largo del tiempo que no se siente representado por la CGT. ¿Y entonces cuál es su poder?

En primer lugar, el poder es relativo, pero su capacidad de movilización se da por la cercanía de la Capital con el conurbano y la rápida convocatoria de miles y miles de trabajadores afines a los sindicalistas que, por prebendas pasadas o por miedo a represalias y violencia, concurren como fuerzas de choque en las movilizaciones.

Pero ahora se toparán con un protocolo antipiquete y con la imposibilidad de presionar a los trabajadores que quieran trabajar. Y ese será el mayor desafío para “los gordos” y también para el Gobierno.

Para coronar, hoy la CGT contará además con sus grandes enemigos como aliados: los piqueteros y agrupaciones de izquierda, a los cuales se les sumará todo el aparato K y los aparatos de los municipios de GBA con intendencias peronistas. Será increíble ver a los amigos de Mariano Ferreyra y la CGT juntos marchando para intentar desestabilizar al gobierno de Milei.

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