El proyecto de ley conocido como “Súper RIGI” logró avanzar esta semana en la Cámara de Diputados con dictamen favorable, pero detrás de ese resultado quedó expuesta una realidad política que llamó la atención incluso entre los propios aliados del Gobierno: las mejoras más importantes incorporadas al texto no fueron impulsadas por La Libertad Avanza, sino por el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID).
La iniciativa, que busca atraer inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares para sectores estratégicos vinculados a las nuevas tecnologías, llegó al Congreso como una de las apuestas más ambiciosas del oficialismo para captar capitales internacionales y posicionar a la Argentina en industrias de alto valor agregado.
Sin embargo, durante el debate parlamentario quedó en evidencia que varios de los aportes que fortalecieron el proyecto surgieron del trabajo realizado por los legisladores desarrollistas.
El principal impulsor de las modificaciones fue el diputado nacional Eduardo Falcone, referente del MID, quien logró que el oficialismo incorporara dos cambios considerados centrales para mejorar el impacto económico de la futura ley.
El primero establece mecanismos destinados a favorecer el desarrollo de proveedores nacionales. La incorporación de este criterio busca que las inversiones que lleguen al país no funcionen como enclaves aislados, sino que generen oportunidades para empresas argentinas capaces de integrarse a las nuevas cadenas de valor.
La segunda modificación apunta a incentivar la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica. El texto aprobado contempla beneficios especiales para aquellas inversiones orientadas a la generación de conocimiento, una herramienta que para el MID resulta fundamental si la Argentina pretende competir en sectores como inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, energías renovables, hidrógeno verde y electromovilidad.
No se trata de cambios menores.
#SuperRIGI. Con @dipzago apoyamos el RIGI y el SuperRIGI, Además, aportamos una cláusula clave para el desarrollo de proveedores locales. Según UP votamos a favor porque el gobierno nos concedió "dos pavaditas". Claro, asegurar un 20% de cada proyecto de inversión de 1000… pic.twitter.com/BRIYSsV0RJ
Mientras buena parte de los legisladores libertarios concentraban sus intervenciones en defender el proyecto tal como había sido enviado por el Poder Ejecutivo, fueron los representantes del MID quienes asumieron la tarea de perfeccionarlo mediante propuestas concretas que terminaron incorporadas al dictamen final.
La situación no pasó desapercibida dentro del Congreso.
Incluso sectores que mantienen diferencias con el desarrollismo reconocieron que el aporte técnico y conceptual realizado por el MID terminó otorgándole al proyecto una impronta más cercana a la tradición productivista que históricamente caracterizó al espacio fundado por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio.
El dato adquiere todavía más relevancia si se considera que el MID no ha sido un aliado incondicional del Gobierno nacional.
Durante los últimos meses, referentes desarrollistas expresaron diferencias públicas con distintas decisiones de la administración de Javier Milei e incluso formularon críticas hacia dirigentes libertarios de primera línea, entre ellos el vocero presidencial Manuel Adorni.
Sin embargo, al momento de discutir una herramienta que consideran estratégica para el desarrollo económico del país, los dirigentes del MID optaron por involucrarse activamente en el debate y trabajar para mejorar la iniciativa.
“La Argentina necesita atraer inversiones, pero también generar desarrollo nacional”, es la idea que repiten desde el espacio cada vez que explican su posición respecto del proyecto.
Esa mirada quedó reflejada en las modificaciones finalmente incorporadas.
Para los desarrollistas, captar grandes inversiones es importante, pero resulta insuficiente si esos desembolsos no generan empleo local, transferencia tecnológica y oportunidades para el entramado productivo argentino.
En ese sentido, el debate sobre el Súper RIGI terminó mostrando una diferencia de enfoque dentro del propio universo que acompaña las reformas económicas impulsadas por el Gobierno.
Mientras La Libertad Avanza puso el énfasis en la necesidad de generar condiciones favorables para la llegada de capitales, el MID insistió en la importancia de incorporar instrumentos que permitan transformar esas inversiones en crecimiento económico sostenible.
Con el dictamen ya firmado, el proyecto quedó en condiciones de ser tratado en el recinto de la Cámara de Diputados.
Pero más allá del resultado legislativo, la discusión dejó una conclusión política difícil de ignorar: las modificaciones más importantes que recibió el Súper RIGI no nacieron en los despachos libertarios sino en el trabajo parlamentario del MID.
Un bloque pequeño en número, pero que volvió a demostrar capacidad de incidencia en una de las leyes económicas más relevantes que impulsa el Gobierno nacional.