/d Deportes

¿Cuánto ayudó la campaña de Milei para el triunfo de Riquelme?

La lucha contra la casta, el mensaje revolucionario, la idea de terminar con lo viejo y expulsar para siempre del sistema a aquellos que se habían perpetuado, sumado a un ejército de pibes jóvenes capaces de cagarse a trompadas por su referente y líder, no es potestad de un partido político, sino un método de una coyuntura.

El párrafo anterior claramente describe la campaña de Javier Milei que lo terminó colocando en la Casa Rosada, pero ¿qué diferencias hay entre el liderazgo de Milei y el de Riquelme en cuanto a lo procedimental? Ninguna. Pero es más, la campaña de Javier Milei está tan fresca aún que ese empuje que él logró en los jóvenes con esas consignas de liberar al país de quienes hacían negocios con él, de romper las cadenas del Pueblo frente a quienes se habían adueñado de los gobiernos, terminó siendo la base de la campaña de Riquelme.

Sin quererlo o genialmente planeado, Riquelme pareció haber tomado el Manual de Milei de las campañas y lo ejecutó a la perfección. Puso a Macri como la casta en Boca y lo acusó de todos los males que, según Riquelme, iban a venir a Boca. “No vuelven más” repetía Román emulando arengas anti kirchnerismo. Y si bien Riquelme y Milei comparten valores absolutamente disímiles, y el logro de Milei es infinitamente más importante que el logro de Riquelme, el concepto y la estructura del mensaje para agitar las masas fue calcado.

En 2015, cuando Macrí ganó la presidencia, el frente electoral se llamó Cambiemos. Y fue tan fuerte la idea de “cambiar” que en muchos municipios de la provincia de Buenos Aires, perdieron intendentes que hacía varios mandatos conducían sus ciudades y que eran candidatos de Cambiemos. O sea, la gente tomó el lema de Cambio y lo ejecutó, sin importar de qué partido político fueran.

Hoy, Riquelme encasilló, increíblemente, al mejor presidente de la historia de Boca, en el lugar de la Casta. Y, vale decir, las denuncias en la Justicia por los padres inflados que hicieron Ibarra y Macri, si bien fueron justas y necesarias, le dieron pie al discurso populista de Román para endilgarles “un ataque a los socios”, cuando en realidad esas denuncias eran una defensa al socio. Pero Riquelme supo aprovechar esas jugadas como en el Aikido, usando la fuerza del oponente a su favor. Y subido al tren de luchar contra el poder y la casta, se transformó en el Milei de Boca, una comparación que al Presidente de la Nación seguramente lo haría vomitar, pero que conceptualmente, es tan cierta como increíble.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los Más Leídos

Salir de la versión móvil